La lectura como proceso semiótico complejo
El proceso dual que constituye, así, la lectura, consiste en el reconocimiento y en la apropiación, por parte del sujeto, de las informaciones de naturaleza diversa y de diversas referencias comunicacionales cuyo documento es portador. Se trata de un proceso dual, porque, a cada momento de este proceso, se articularán ambas realidades cuya comunicación por la lectura es el asiento, la realidad de los sujetos y la realidad de la referencia. La informática y la semiótica consisten, ambas, en el conjunto de codificaciones y de operaciones de tal naturaleza que devuelve la información disponible para el lector. La semiótica de la lectura consiste en el conocimiento de las operaciones de interpretación por las cuales el sujeto se apropia del documento, que se trata de un documento que ha sido el objeto de una escritura (lectura clásica) o de un documento que resulta de un conjunto de operaciones y de procesamiento de datos (lectura informática). Es por eso que la informática define la lectura como la puesta a disposición de la información, más que como la investigación de las referencias y de las significaciones que la comportan. A partir del momento en que la lectura se instituye como proceso semiótico puede referirse a cualquier dispositivo de producción de la información, sin que esto se limite a la lectura del escrito. Es por eso que podemos hablar de la lectura a propósito de toda operación de reconocimiento de una semiótica: se puede hablar de lectura del sonido, de lectura de la imagen, de lectura de un programa imformático. La polisemia del concepto de lectura es un signo de la transformación de la lectura en una mediación semiótica compleja. Se pueden definir de la siguiente manera los cuatro momentos de lo que podemos llamar el proceso complejo de la lectura semiótica. El primer momento es la experiencia de identifiación de la lectura, en el curso de la cual el sujeto que lee construye su propia identidad articulándola en la representación de la identidad que supone a un enunciador. Se trata, allí, del proceso, instituyendo, la especulación comunicacional, del espejo del cambio semiótico. El segundo momento es aquel en el curso del cual se instituye el código, el sistema simbólico, constitutivo del objeto de la lectura. Se trata de una doble identificación, la del código del lenguaje y la de la referencia de la información. El tercer momento de la lectura es el de la articulación de la dimensión simbólica del discurso que es objeto de la lectura a la dimensión efectiva del sujeto que lee, en su propia personalidad, en su subjetividad o en su actividad institucional. Finalmente, se puede decir, así, que al llamar el complejo semiótico de la lectura concluye con la apropiación propiamente dicha sobre el discurso o sobre el mensaje por el sujeto de la lectura. En cuanto es objeto de una identificación y de una interpretación, el discurso que es el objeto de la lectura se inscribe en la cultura disponible del sujeto que lee, que, en lo sucesivo, puede inscribir los términos en sus propias actividades simbólicas.
