lunes, 23 de julio de 2012

Enseñar lengua para aprender a comunicar(se)


Resumen


El objetivo esencial de la educación lingüística es la adquisición y mejora de los conocimientos, habilidades, actitudes y capacidades para desenvolvernos adecuada y competentemente en las diversas situaciones y con textos comunicativos de la vida cotidiana. Por ello, el aprendizaje lingüístico en las aulas no debe orientarse exclusivamente al conocimiento de los aspectos formales del código de una lengua, sino que, ante todo, debe contribuir al dominio de los diversos usos que hacemos del lenguaje como hablantes, oyentes, lectores y escritores de textos de distinta naturaleza e intención. Tanto la educación lingüística como la literaria deben favorecer el mayor grado posible de competencia comunicativa en el uso de esa herramienta de comunicación y contribuir al dominio de las destrezas lingüísticas más habituales (escuchar, hablar, leer, escribir). La competencia comunicativa es, en este sentido, el eje pedagógico sobre el que conviene articular la educación lingüística en la enseñanza obligatoria. Para lograr este propósito, se hace necesario indagar sobre en qué medida contenidos del área de lenguaje reflejan la diversidad lingüística y cultural de las personas y de las sociedades, sobre cómo se valoran los diferentes usos de la lengua en la escuela, sobre cómo se combaten los prejuicios lingüísticos, sobre qué lugar ocupan en todo aprendizaje los usos lingüísticos y los significados culturales de los alumnos y de las alumnas y, en fin, sobre cómo es posible contribuir desde la educación lingüística a la adquisición y a la mejora de las competencias comunicativas de quienes acceden a las aulas de la escolaridad primaria y secundaria.