viernes, 6 de julio de 2012

Feliz día del maestro!!!

En este día tan especial para los que de verdad sentimos que la educación es el único camino al progreso y desarrollo integral  de la persona. Es preciso recordar al "maestros de maestros"; José Antonio Encinas.
 A continuación un breve resumen de su vida, conclusiones y sugerencias...


ITINERARIO VITAL

1.1 Nacimiento en Puno

José Antonio Encinas Franco nace el 30 de mayo de 1886 en Puno, ciudad asentada a las orillas del Lago Titicaca de donde, según la leyenda, surgieron Manco Cápac y Mama Ocllo, con el encargo divino de civilizar a los hombres montaraces y dispersos, y enseñar el conocimiento de la naturaleza, de la vida y de las costumbres, orientados por una moral que fue capaz de fundar, organizar y desarrollar un gran imperio sobre la faz de la tierra.
Dice José Portugal Catacora:
Durante el día, Puno “… parece un joyel de diamantes y topacios, rutilando en un cofre cubierto de terciopelo verde; y durante las noches semeja un nidal de luciérnagas o un haz de estrellas caídas del infinito… ciudad siempre lavada por el agua de las vertientes o por las brisas lacustres”.
Aurora Encinas, hermana de José Antonio, ha escrito:
“Puno era una ciudad pequeña, con sólo dos plazas, tres o cuatro jirones, con poquísimas calles. La única joya arquitectónica era la Catedral, de estilo barroco, que se levanta en una explanada, ofreciendo majestad y belleza. El parque Pino se encuentra a tres cuadras de la Plaza de Armas. Este lugar es el salón y corazón del pueblo. Aquí se reúne la gente para hacer amistades y cultivar amores. En las fiestas patronales, en honor a la a Virgen de la Candelaria y en los carnavales, es el centro de reunión, donde se reza y baila toda una semana.”
Él fue hijo de una ilustre y linajuda familia puneña algunos de cuyos miembros habían abrazado de alta misión del magisterio. Su padre fue don Mariano Encinas y su madre doña Matilde Franco. Por el lado materno descendía de Remigio Franco, el honorable y digno senador que defendió con firmeza los intereses del Perú.
Fueron  siete hermanos, en el siguiente orden: José Antonio, Moisés, Enrique, Victoria, María Asunción, Guillermina y Aurora.
Sus estudios primarios y secundarios lo realiza en su ciudad natal, donde los inicia en 1894, en la Escuela dirigida por don José María Miranda, y los prosigue en 1889, ingresando al Colegio Nacional San Carlos, fundado por don Simón Bolívar en los inicios de la República, a su paso por Puno, en 1826.
Los primeros años de su infancia los pasó entre Puno y Acora, donde su padre ejercía el cargo de gobernador.
Se cuenta la anécdota que cuando él cumplió los seis años de edad, sus progenitores decidieron llevarlo de Acora, donde su padre ejercía la autoridad política, a un ambiente más desarrollado como era el de la capital de Puno. Siendo así, se alistó escrupulosamente el viaje, pero al cruzar la Plaza de Armas del pueblo, el niño se bajó del caballo y se aferró aún poste, manifestando que él no quería dejar su humilde y pequeña pueblo. Lo curiosos es que no hubo razones, promesas, soluciones, ni castigos para hacerle cambiar su terca idea de lo que él consideraba su terruño. Y hubo que desensillar acémilas, volver a acomodar cuantas cosas habían sido recogidas de las habitaciones y retomar actividades y asuntos pendientes, sólo porque el niño de seis años era inquebrantable en su decisión de no dejar se querida Acora.
 En ello nos muestra dos componentes esenciales de su personalidad: su amor por la patria; es decir, sus afectos irrenunciables a los pueblos y a su gente por pequeños que sean, y su voluntad indoblegable, de acero, granito o diamante. De allí que después, déspotas y tiranos encontraron en él a un resuelto e invencible defensor de sus convicciones.
Desde muy joven él debe asumir el sostenimiento de su familia, trabajando primero como  amanuense en el Consejo Municipal, y después como secretario en la Prefectura de Puno.

1.2 La elección decisiva: Ser Maestro

En 1905, llega a Puno la noticia de que se inauguraba en Lima la primera Escuela Normal del Perú, puesta en funcionamiento por el Ministro Juan Manuel Polar, siendo el Presidente de la República  don José Pardo. Se encarga la dirección de dicha escuela al educador belga Isidoro Poiry.
Funcionaba en base a becas otorgadas a las diversas regiones del Perú, buscando atraer a los mejores alumnos que querían ser maestros. Es así como, representando a su departamento, vino directamente desde Puno siguiendo el llamado de una vocación que lo atraía profundamente. Sus estudios los realiza de manera brillante los años 1905 y 1906, siendo uno de los alumnos sobresalientes de su promoción.
Al regresas de la Escuela Normal su  categoría era la de inspector de Educación, pero no aceptó dicho cargo administrativo, pidiendo más bien ser nombrado Director del Centro de Varones 881 de Puno, del cual se hizo cargo, y donde inició, a los 21 años de edad, una experiencia de innovación pedagógica que apenas duró cuatro años (hasta 1911) pero que, mirada desde la perspectiva de casi un siglo, resulta transcendental, legendaria, hasta visionaria en sus planteamientos, que incluso fueron anteriores a los que inició , poco después, en 1909, María Montessori en Italia. La experiencia realizada en la Escuela de Puno la daría a conocer posteriormente en el libro Un ensayo de Escuela Nueva en el Perú, escrito en París 20 años después de realizada.